La competencia arrancó con el primer título internacional para la rama Básquetbol, pero los restantes objetivos deportivos siguen firmes. El conductor Tricolor recordó que ya en la temporada anterior el equipo estuvo en cuartos de final de la Liga de Campeones de las Américas y valoró un logro internacional que no alcanzaba el básquet uruguayo desde 2008, cuando Biguá ganó el Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones: “estuvimos tan cerca (en la BCLA) que nos quedamos con la sensación de que se podía… y bueno, se pudo este año y fue algo mágico. Si es a principio, durante o al final de la temporada, nosotros como profesionales no tenemos nada que justificar. Se dio antes y bienvenido, sea porque ya nos da otra confianza como equipo de poder lograr el campeonato de la Liga Uruguaya, que es mucho más larga”.
El desarrollo de la Liga Sudamericana, con todos los partidos ganados ¿le marcó al equipo una vara más alta de exigencia para lo que se viene?
“Sí, en parte sí. Porque es cierto que, al ser un equipo nuevo los cinco titulares no estaban el año pasado. Había un poco de incertidumbre sobre cómo iba a ser el funcionamiento, porque nos habíamos basado solamente en amistosos. Ya el partido oficial es otra cosa, hay otras presiones, la hinchada, etc. Entonces se anduvo muy bien en la fase regular allá en Chile. Y el equipo en Liga Uruguaya anduvo bien, ganó el Clásico, entonces vimos que estábamos en un muy buen nivel. Lógicamente ahora somos el rival a vencer. Y para todos los equipos que vienen a prepararse específicamente contra vos, van a dar un plus. Porque es Nacional, vas invicto, saliste campeón de la Sudamericana. Entonces cada partido va a ser muy disputado”.

¿Hubo aprendizaje de la Liga Sudamericana para aplicar en el resto de la temporada?
“Sí, totalmente. Primero, cómo reacciona el equipo ante situaciones donde no hay mañana. Situaciones de presión máxima, como fue la semifinal contra Defensor Sporting y la final. Porque la semifinal de hecho tenía carácter de final. Si perdías, ya quedabas afuera. Fueron dos partidos seguidos sábado y domingo. Y acá en Uruguay no estamos acostumbrados, se juega cada 72 horas como mínimo. Fue una prueba muy importante de aprendizaje físico, táctico, pero sobre todo emocional. Y eso es muy importante en los grupos. La parte emocional tiene que estar muy fuerte”.
En la LUB jugando como local, la cancha se llena y es un ambiente exigente para el visitante. ¿Cómo lo vivieron en Paysandú?
“Se vivió como si fuera en el Gran Parque Central, porque había 4.000 personas y estaba lleno el estadio. El 90% de la gente era de Nacional. Acá en el GPC hay más cercanía, literalmente, de la tribuna a la cancha. Allá había más distancia, pero los cánticos y sentir de la hinchada todo el tiempo fue fundamental. Porque nos hizo sentir locales”.

Da la sensación qué Nacional es un equipo donde lo colectivo hace la diferencia y no depende de dos o tres individualidades…
“Es lo que tratamos de introducir todo el tiempo en la cabeza de nuestros jugadores. Acá somos un equipo. Están entrando 10 jugadores por partido, que no es algo común en nuestro básquetbol. Ellos dejan el ego de lado y entienden que este grupo, para lograr cosas importantes, tiene que basarse en el equipo y no en una o dos figuras que les salven la noche. Hasta ahora no hemos precisado de eso y sí precisamos del esfuerzo de todos los jugadores. Ellos lo tienen bien incorporado de eso y gracias a eso es que el equipo está fuerte”.

¿Qué expectativa hay para esta temporada de la LUB?
“Esta es la tercera Liga Uruguaya que estoy. En una ya llegamos a la final sin ser protagonistas como para eso, pero se llegó igual. El año pasado llegamos a semis, teniendo muchos lesionados. Siempre Nacional lo que busca es definir la Liga. Después están los imponderables, pero en la cabeza de todos es llegar a la definición”.