En una tarde cargada de tensión, emoción y momentos decisivos, el Decano igualó 2-2 con Peñarol en el Estadio CDS este domingo 23 de noviembre, en el partido de ida de la final por el Campeonato Uruguayo. El Tricolor demostró carácter, buen fútbol y reacción ante el clásico rival, dejando abierta la definición para la revancha en el Gran Parque Central.
Desde los primeros minutos Nacional se impuso con una idea clara: presionar alto, incomodar la salida rival y buscar profundidad con sus atacantes. Esa estrategia rindió frutos temprano, cuando a los 10 minutos Juan Cruz De los Santos interceptó un error en la defensa de Peñarol y definió con confianza, poniendo el 1-0 para Nacional.
El conjunto de Jadson Viera continuó generando peligro, y en el minuto 36 fue Gonzalo Carneiro quien amplió la ventaja con un remate bien colocado.
El dominio Bolsilludo en el mediocampo se hizo sentir, con buen posicionamiento, presión conjunta y asociaciones que complicaron a los aurinegros. Las líneas de Nacional estaban bien conectadas y no permitieron que Peñarol encontrará comodidad para generar juego fluido.
Antes del cierre de la primera etapa, Peñarol encontró un respiro. En un tiro libre ejecutado por Leonardo Fernández, Matías Arezo se elevó en el primer palo y descontó de cabeza, llevando un nuevo aire al equipo local justo cuando se iban al descanso.
En el segundo tiempo, los carboneros salieron más decididos, con mayor orden y convencidos de que podían dar vuelta el partido. Esa determinación dio frutos a los 54’, cuando un potente disparo lejano de Fernández sorprendió al arquero Luis Mejía y terminó dentro del arco, estableciendo el 2-2.
Por su parte, Nacional mostró solidez para resistir los embates finales, ajustó en defensa y apostó a alguna transición para generar peligro con sus atacantes. En los minutos finales, Nicolás López contó con una situación clara en un error defensivo de Peñarol, pero su remate pegó en el palo.
Este empate 2-2 en la ida de la final aporta dramatismo y expectativa para el próximo domingo, cuando la definición se traslade al Gran Parque Central. Nacional se va con la satisfacción de haber sido protagonista, de haber tenido momentos de superioridad, pero también con la conciencia de que deberá seguir firme defensivamente y afinar su contundencia para alzarse con el título.
El equipo de Jadson Viera ha mostrado una identidad clara: colectivo, atrevido y con actitud para pelear en los momentos más exigentes. Ahora tendrá que demostrar que puede cerrar la serie ante su gente y lograr la consagración que todo el club sueña.