Pasar al contenido principal
Contáctenos
hacete hincha oficial, gratis aquí (registrate para convertirte en fan)
sponsors oficiales

Guillermo "Chongo" Escalada

Hernán Navascués recuerda a una de las más grandes glorias de Nacional

Surgió a la fama casi sin que se lo imaginara, porque apareció como una ráfaga en la selección que disputó la Copa  Juventudes de América de 1954, en Caracas, que fue como se le denominó originalmente a la actual Conmebol Sub-20.

Su imagen, entonces muy juvenil que aparecía en los diarios a medida que avanzaba el Campeonato, lo mostraban sonriente y con una apariencia afable que nada hacía presagiar en ese entonces, que se trataría después de un puntero lleno de temperamento y espíritu indomable, que superaba todo obstáculo en su afán por el triunfo deportivo.

Se convirtió, prontamente, en uno de los jugadores más nobles al servicio de la causa tricolor a lo largo de la historia.-

Lo caracterizaba su empuje y la potencia de su tiro, con balones que muchas veces se iban alejados del arco, sobre lo cual muchas veces los adversarios ironizaban, pero otras, incluso a veces con ángulos inverosímiles,  terminaban en la red.

Y esto predominó, porque nunca cedió en su empeño luego de obstáculos esporádicos, para continuar después obstinadamente en procura del logro posterior.

Se convirtió, prontamente, en uno de los jugadores más nobles al servicio de la causa tricolor a lo largo de la historia.-

A su regreso del campeonato de Caracas, sorpresivamente Adolfo Pedernera  lo convocó junto a otro campeón de ese torneo, Roberto Sosa, para jugar el clásico de la primera rueda del Campeonato Uruguayo de ese mismo año.

El partido terminó 1 a 1 y convirtió el gol del empate con un gran remate desde la entrada del área.

Ya en ese momento, a los 18 años, se convirtió en un jugador especial para ese tipo de partidos, convirtiendo 11 goles clásicos, entre ellos el del triunfo en el primer partido por la Copa Libertadores, lo que lo sitúa en un sitial muy importante  en esta historia trascendente.-

Fue ganador de un trienio con Nacional como Campeón Uruguayo y dos veces campeón con la Selección Uruguaya en los Sudamericanos de 1956 y 1959, participando además en el Campeonato del Mundo de 1962. Dos años después pasó a Boca Juniors, cuando vino Sanfilippo, defendiendo luego a Gimnasia y Esgrima de la Plata y, al retornar a Uruguay, a Wanderers.

A los 18 años, se convirtió en un jugador especial para ese tipo de partidos, convirtiendo 11 goles clásicos, entre ellos el del triunfo en el primer partido por la Copa Libertadores

Pero su alma siempre fue tricolor, volviendo al club en otras funciones, cumpliendo siempre con la lealtad que era una de sus facetas principales, siendo respetado y admirado por los hinchas tricolores, porque en las bravas nunca falló ni como jugador ni como ser humano, caracterizado siempre por la nobleza de su espíritu.-

Por todo ello y por mucho más que escapa a una reseña ocasional, siempre será recordado en la memoria del pueblo tricolor, que llora a uno de sus ídolos y se imagina hoy, ya con nostalgia, que  los “cañonazos” del inolvidable “Chongo”  se dirigieron junto con él hacia el cielo.-