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EL homenaje a Rosa Luna, símbolo de la lucha de las mujeres

Se reveló la estatua que recordará eternamente en el Gran Parque Central la figura de esa mujer negra y nacida en un hogar llena de carencias que se convirtió en la figura más poderosa de la escena del Candombe en Uruguay y una activista denuncia ...

Con la presencia de autoridades de la Institución, encabezadas por la titular de la Secretaria Social, Tatiana Villaverde, este 8 de marzo se descubrió en el Nivel "0" de la Tribuna José María Delgado una estatua de la mujer más importante en la historia del Candombe uruguayo y en el símbolo más poderoso que representa a las todas las mujeres hinchas del Club Nacional de Football. 

Fue la vedette más popular de la historia del Uruguay, y esta es su faceta más conocida, pero Rosa fue un personaje público de gran calado en la sociedad montevideana, con fuertes convicciones morales y sociales, y la disposición para luchar por ellas. 

Mujer, negra y con una infancia muy pobre, no terminó la escuela porque su padrastro la obligó a desempeñarse como empleada doméstica. 

Abandonó esa vida para enredarse en el mundo de la noche montevideana donde forjó su carácter. 

Dueña de una gran conciencia social, Rosa Luna denunció activamente las vulnerabilidades de la población afrouruguaya y de las mujeres en la sociedad uruguaya. Sobre eso escribía en su columna semanal en La República. 

"Alentaba ídolos como Ciengramos, Atilio y Walter Gómez. La garra del Mono Gambetta. Más adelante amigos: Cococho, Baeza, el Cala Méndez, Eliseo Alvarez. El Loco Pepito Urruzmendi (compañero de baile), el Tornillo Viera, el Peta Ubiña. Cascarilla, Palito Mamelli, Roberto Sosa", evocó ella en su libro Sin tanga y sin tongo. Empezó a seguir a los tricolores a los diez años, desde la tribuna Amsterdam, y de grande los acompañó incluso en partidos en el exterior. 

Dueña de una gran conciencia social, Rosa Luna denunció activamente las vulnerabilidades de la población afrouruguaya y de las mujeres en la sociedad uruguaya

Nacida Rosa Amelia Luna en el conventillo Medio Mundo (1937), luego de una infancia de privaciones y una juventud no menos difícil, se convirtió en referente del candombe. Ganó 20 primeros premios en el concurso oficial con las comparsas Morenada, Fantasía Negra y Serenata Africana. Pero su actuación no se limitó al baile: también luchó contra la discriminación y por la condición de la mujer. Falleció en 1993, todavía joven, durante una gira artística por Canadá. El cortejo fúnebre pasó frente a la sede de Nacional para una última llamada. 

Hija natural,, Rosa trabajó de doméstica desde niña, sufrió maltratos de su padrastro, explotación de sus patrones y discriminación. Se vinculó al carnaval y debutó en la comparsa Granaderos del Amor. Llena de vitalidad y alegría pasaba las noches bailando candombe. 

En su corazón se alojaba otra gran pasión, el amor por el Club Nacional de Fútbol. Los hinchas aún recuerdan aquella figura monumental gritando desbocada en el estadio Centenario o el Gran Parque Central, porque como se definía era “una fanática casi enferma… hincha del fútbol, del básquet o la bolita”. 

Se definía como “una fanática casi enferma… hincha del fútbol, del básquet o la bolita”. 

Le gustaba definirse “simplemente como una negra candombera”, o lo que era lo mismo, “una mujer que amaba la gente”. Y completaba expresando como una especie de plegaria: “Debes creer en tu raza. Palpitar y vibrar cuando entregues tu danza. Y cantar, y que tu canto sea un canto de esperanza. Si no, no eres candombera”. 

 

En nota escrita para la revista “Decano”-en el nº 13 de esa publicación-, Dante Iocco -invitado especialmente para rendir homenaje a Rosa Luna luego de su muerte- manifestaba que “ella también fue una crack y representó con brillantez a quienes dejaron en las canchas su calidad y supremo esfuerzo. Ella representó a la guapeza, pues cuando fue necesario enfrentó sola a la turba, abriéndose paso mostrando una mezcla de valentía y orgullo, porque ella se sentía Nacional, y no puedo olvidarme de aquella noche de 1969 en la ciudad de La Plata cuando junto al amigo 

Dirigente Bi Campeón Intercontinental Néstor Scavino integramos la Delegación, mientras en el bus que tomábamos de regreso con jugadores e hinchas, entre ellos China Zorrilla, nos dejaron en el medio de la calle y nos apedrearon hasta el cansancio. Rosa Luna no obstante ser agredida y saqueada, cual indomable guerrera gritaba con todas sus fuerzas: “¡¡¡Nacional, Nacional!!!”