Con motivo del reclamo de Nacional de los puntos en disputa por el partido con Cerro Largo, muchas opiniones se han vertido y algunas en forma crítica a la actitud de Nacional, con el reiterado argumento “ que los puntos se ganan en la cancha”.
Sí, es cierto, los puntos se ganan en la cancha, pero con jugadores y técnicos habilitados. Y, si no lo están, ya se sabe la consecuencia, como bien lo sabe el club reclamado que hizo con éxito un planteamiento similar.
Resulta por cierto muy curioso, que los mismos actores que cuando el Juez Prudente suspendió un partido de Nacional porque el club había ingresado al campo de juego en el Gran Parque Central un minuto tarde, intentaran por todos los medios que ello le significara la pérdida de los puntos de ese partido, invoquen ahora esta cuestión de la deportividad.
Sí, es cierto, los puntos se ganan en la cancha, pero con jugadores y técnicos habilitados
Resulta también muy curioso que se olvide el más grande gesto de deportividad protagonizado por club alguno en la historia del fútbol mundial, cumplido por Nacional al otorgarle a su tradicional rival un hándicap de dos puntos, que los habían perdido al no poder presentarse en la primera fecha del Campeonato de 1986, dándole la chance de disputar una final en un campeonato que por los puntos al finalizar la tabla había ganado Nacional.
¿Qué club puede invocar gesto de tal magnitud de deportividad y, hasta si se quiere, de magnanidad?
Resulta también muy curioso que se olvide el más grande gesto de deportividad protagonizado por club alguno en la historia del fútbol mundial, cumplido por Nacional al otorgarle a su tradicional rival un hándicap de dos puntos, que los habían perdido al no poder presentarse en la primera fecha del Campeonato de 1986
Gesto que fue cumplido a pesar de los antecedentes de la otra parte totalmente perjudiciales contra Nacional.
Primero, la no presentación en el partido contra Wanderers en el Campeonato de 1932, club que mantuvo así la ventaja en la tabla sobre Nacional para obtener el último título amateur, en actitud que Luciano Alvarez comenta desfavorablemente en el libro sobre la historia de su club.
Y, fundamentalmente, es de recordar el caso Luz. (Integrante de una celebrada línea media tricolor, conjuntamente con Galvalisis y Gambetta, Luis Alberto Luz, half como se decía entonces, fue suspendido por tres partidos en un encuentro con Bella Vista.)
En aquél entonces, existía los que se denominaba la reserva, que era también una división profesional. Nacional hizo una consulta al Gerente de la AUF, Celestino Mibelli, sobre si un partido de reserva disputado fuera de la fecha en que había jugado la primera, se computaba para el cumplimiento de la pena, recibiendo una respuesta afirmativa . Nacional jugó contra Racing y ganó 6 a 1.
En aquél entonces, funcionaba lo que se denominaba la Junta Dirigente con representantes de los clubes, que resolvía las cuestiones administrativas pero que también actuaba disciplinariamente en primera instancia.
Racing reclamó los puntos del partido con Nacional, invocando la inhabilitación de Luz, y la Junta Dirigente, con el voto del club que venía siendo campeón desde hacía cuatro años y que sería el mayor beneficiado, decidió por mayoría que Nacional perdiera los puntos.
Nacional pidió la reconsideración y le faltó un voto, que pudo haber sido el de Wandereres, que sostuvo que el caso era injusto dada la respuesta de Mibelli, pero sin embargo entendía que reglamentariamente correspondía.
Nacional hubiera sido campeón sin otra instancia posterior, pero ese fallo determinó que tuviera que jugar una final contra su tradicional rival, al que vence tres a dos y del probable quinquenio de un cuadro se pasa a la efectiva obtención del quinquenio por otro, porque seguidamente Nacional gana otros cuatro campeonatos. Había llegado Atilio García.
Atilio Narancio dijo que ese título de 1939 fue “el campeonato que Nacional ganó dos veces”.-
Además, fueron normas para impedir la actuación de Hugo de León lo que determinó las disposiciones sobre los Directores Técnicos, promovidas por el gremio y en medio de una gran indiferencia general
Como se observa, Nacional sufrió consecuencias desfavorables e injustas en materia de deportividad, a pesar de lo cual tuvo un gesto inusual que nunca fue correspondido.
Además, fueron normas para impedir la actuación de Hugo de León lo que determinó las disposiciones sobre los Directores Técnicos, promovidas por el gremio y en medio de una gran indiferencia general, lo que le privó a Nacional y al fútbol uruguayo del gran director técnico de por lo menos dos décadas..
Parece que como esas normas fueron dictadas perjudicando a Nacional, cuando les favorece no las puede invocar.
Pero nadie puede invocar la deportividad con mayor título que Nacional.