Un día como hoy pero de 1882 nacía en el Departamento de Montevideo Prudencio Miguel Reyes, el Primer Hincha del Mundo.Para millones de personas en el mundo de habla hispana ser “hincha”, “pertenecer a una hinchada”, o “hinchar” por el equipo de sus amores es hablar de una identificación inequívoca.
Aún con la riqueza del idioma castellano, pudiendo ser “aficionados”, “seguidores” o “fanáticos”, eligieron el vocablo “hincha” o el verbo “hinchar”. Ese es el legado de Prudencio Reyes, un talabartero (producción de objetos, especialmente utilitarios, elaborados en cueros resistentes sobre los que se pueden hacer algunas decoraciones como parte integral y estético del producto) apasionado por el fútbol y por los colores de su equipo, en este caso, el Club Nacional de Football.
A principios del Siglo XX, el ambiente en las canchas era un tanto diferente a como lo conocemos hoy en día, el público mantenía cierta seriedad y una postura en general recatada. En esa época, llegó a Nacional un talabartero llamado Prudencio Miguel Reyes, un robusto paisano que acompañaba al equipo y realizaba las trabajos de utilería, pero su principal función era “inflar” las pelotas, o como se decía en lunfardo rioplatense “hincharlas”.

Al estupefacto público de aquel entonces, le resultaba extraño que Prudencio se paseara de punta a punta, al borde de la cancha, alentando a los jugadores, lanzando gritos con su vozarrón y generando un clima hasta entonces inédito. Tan insistentes eran las ruidosas demostraciones de Reyes, que allegados y visitantes se preguntaban: “¿y ese quién es?”... La respuesta era unánime...“Ese es el hincha”... “El hincha pelotas de Nacional”.
Poco tiempo hizo falta, para que los gritos de Reyes no fueran en solitario y para que a él y a sus compañeros en la grada se les conociera como hinchada. Con el tiempo, la palabra hincha se fue aplicando a absolutamente todos los partidarios del resto de los clubes, los cuales hoy se autodenominan orgullosos como “hinchas” de sus equipos.
La potente matriz criolla y popular de Nacional se ve nuevamente reflejada en este aporte trascendente para la historia del fútbol mundial. “Hincha”: una pasión, una definición, una forma de sentir, algo sin lo que el fútbol no sería fútbol, que como todo elemento mitológico tuvo una realidad humana: el “Gordo” Prudencio Miguel Reyes.
Hoy a más de 76 años después de su fallecimiento y como homenaje a su legado, en el Gran Parque Central, el primer estadio de las copas de los mundiales y casa del Club Nacional de Football, Prudencio Miguel Reyes tiene su monumento entre las tribunas Abdón Porte y José María Delgado, el mismo lugar donde hinchaba por el equipo de sus amores.